“Soy Alison, tengo 18 años. Hace tres años traté de entrar en una agencia de modelos y me negaron la entrada por no estar a la altura. En aquellos tiempos medía un metro y medio más o menos y tenía una masa corporal de cincuenta quilos, los de la agencia me dijeron que mi altura y mi peso no eran los adecuados para entrar al mundo de la pasarela; decían que tenía que medir más y pesar menos... Mi madre me dijo que buscara otro hobbie, que el modelaje no era lo adecuado, pero mi sueño era llegar a ser Top Model. Como sabía que mi madre no me permitiría hacer según que cosas para alcanzar mi sueño, busqué por Google como trolear a mi madre para que pensara que comía y no comer, allí encontré tropecientas respuestas, casi todas decían lo mismo así que me quedé con la idea principal; solo me faltaba buscar alguna forma para crecer más rápido, pregunté a un amigo mayor de edad y me aconsejó un complejo vitáminico que contenía la hormona del crecimiento, le dije a ver si me la podía conseguir y a los dos días ya lo tenía. Inicié mi tratamiento: adelgazar y crecer; a los seis meses ya medía un metro sesenta y cinco y, tenía una masa corporal de cuarenta y dos quilos. Hacía dos meses que mi madre decía que estaba demasiado delgada para la altura que tenía, pero a mi me dió igual, yo me veía bien, iba a cumplir mi sueño y eso era lo que realmente me importaba. Cuando me medí y me subí a la báscula, vi que las tallas eran ideales así que decidí presentarme al casting otra vez; esta vez me admitieron, ¡Ya estaba dentro del mundo de la moda, mi sueño se había cumplido al fin! Pero mi ilusión no duró mucho, solo subí dos veces a la pasarela con esos maravillosos vestidos que hacían los diseñadores; mi madre pidió cita al médico y éste dijo que estaba demasiado delgada, me hicieron analíticas y salieron todo (menos la hormona del crecimiento) por debajo de la media, el médico determinó que estaba anorexica en estado grave y que me tenían que ingresar en el hospital. Me ingresaron, me hicieron más analíticas y descubrieron mi secreto, el exceso de la hormona del crecimiento en mi cuerpo era por la toma de aquél complejo vitáminico que estaba tomando y del que ni mi madre ni los médicos sabían nada hasta ese momento.
Estube dos meses ingresada, con tratamientos, me controlaban cada vez que comía, me vigilaban cuando iba al baño, y me visitaba la psicologa dos veces por semana. En esos dos meses comprendí que ningún sueño debía ir por delante de mi salud, que valía más vender fruta en el mercado del pueblo y estar sana, que ser modelo y estar anorexica poniendo en riesgo mi vida."